Desde que La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció su decisión de declarar el brote del nuevo coronavirus en China como una emergencia sanitaria internacional, debido al número de personas contaminadas en el país, han surgido cuestiones por  parte de la ciudadanía en torno a las enfermedades consideradas de tipo víricas. Pero, ¿sabemos qué es una enfermedad vírica? Y lo más importante ¿cómo debemos prevenirla?.

El Coronavirus (2019-nCoV) no deja de ser un virus que se transmite mediante contagio y que, como ya sucedió con la famosa gripe aviar, ha superado las barreras de animal-humano, mutando este para posibilitar el contagio humano-humano. Sin embargo, enfermedades como la gripe común o bronquiolitis siguen las mismas pautas de contagio y de prevención. Por ejemplo, esta última, “considerado un virus respiratorio que afecta principalmente a niños por debajo de los dos años, es muy aguda y violenta porque provoca insuficiencia respiratorio que en muchos casos lleva a ingresos hospitalarios. Además, la facilidad de contagio en niños es mayor porque no tienen conciencia de las necesidades básicas de higiene preventiva que se precisa en enfermedades víricas”, detalla Agustín Mocoroa, doctor en el Hospital La Luz QuirónSalud. 

La bronquiolitis, que se consolidó como una verdadera epidemia en los meses de noviembre diciembre y enero, es solo un ejemplo para reafirmarnos en el fácil contagio que conlleva cualquier enfermedad vírica, como es el coronavirus. “Este se produce de persona a persona por el contacto de secreciones, de mucosa, a través de la tos, estornudos, etc. Con mayor probabilidad de contagio si estamos en espacios confinados o no guardamos una distancia mínima de un metro con la persona infectada”. Si comparamos este con la gripe, se puede concluir que los tipos de gripe más habituales (gripe A en España) dejan más muertes a nivel global que el coronavirus nCov – hasta la fecha -. “No obstante, hay que considerar que la mayor mortalidad se produce en personas mayores o con patologías previas”. 

Lo que sí debemos saber es  que los coronavirus son una familia de virus y que gran parte de ellos no son peligrosos y se pueden tratar con efectividad. No obstante, ante la presencia de cualquier síntoma prolongado como tos, fatiga, fiebre  o malestar general debemos acudir al médico.

¿Cuál es la prevención esencial para no contraer una enfermedad  vírica?

– Guardar las distancias.  Todos hemos escuchado de algún conocido “no te acerques mucho que te lo puedo pegar”, pues a esto mismo nos referimos en cuanto a guardar las distancias.

– Airear bien las habitaciones.

– Lavar las manos con agua y jabón siempre es mejor que usar gel de lavado en seco. Además es recomendable lavarse las manos con frecuencia.

– Uso de mascarillas. Estas tienen una gran efectividad ante el contacto por vía aérea. 

Recomendaciones para aquellas personas que padezcan una enfermedad vírica:

– Evitar los saludos sociales y políticamente correctos como la mano o el beso. Siendo el portador de cualquier enfermedad vírica es nuestra responsabilidad evitar el contacto excesivo. Un gesto socialmente extendido y del que somos plenamente conscientes es el de no compartir utensilios como cubiertos o vasos si estamos atravesando alguna enfermedad de este tipo. 

– Ponerse el codo a la hora de toser y no la mano. A menudo cometemos el error de parar las gotitas contaminantes con la mano quedando estas infectadas, por lo que ayuda a la propagación.

– Usar pañuelos desechables.

– Si padecemos tos o producimos algún tipo de secreción debemos ser consecuentes con los espacios que frecuentamos. Si se tose sobre una mesa, teclado de ordenador, móviles u objetos, es fundamental la limpieza. Aquí el agua clorada (agua con lejía) es la mejor solución para desinfectar.

– Uso de mascarillas. Estas tienen una gran efectividad ante el contacto por vía aérea. 

Adelantándonos a todos los virus de primavera que se presentan año tras año como el sarampión, rubéola, varicela, tos ferina… el doctor Agustín Mocoroa nos recomienda recordar en la familia las posibilidades de enfermar por contagio por el contacto, vía aérea o las secreciones. Por  eso, el protocolo a seguir ante enfermedades víricas debe formar parte de la educación de las personas, así como pautas de alimentación saludable que ayudan a la prevención, acompañado de un estilo de vida sana. 

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