La natación es un deporte completo para todas las edades y muy recomendable por sus múltiples beneficios. 

Nadando se movilizan articulaciones, se tonifica la musculatura y fortifica el sistema respiratorio. Estar dentro del agua permite realizar ejercicios sin impacto, mientras se mueven los grandes grupos musculares y se mejora la resistencia.

Practicar deportes con regularidad, mejora la salud. Así sea una simple caminata a paso rápido, si se realiza a diario, beneficia la salud física y mental. 

Aunque no todos los deportes son aptos para todas las edades, caminar, bailar, practicar yoga o tai chi son ejercicios con pocos condicionamientos.

Pero la natación es un deporte que podría calificarse como el más completo y que tiene las menores restricciones. 

Al ser un deporte completo para todas las edades es también un ejercicio ideal para personas con discapacidad. Involucra músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y el sistema nervioso, que encuentran en el agua el medio más adecuado donde ejercitarse.  

Algunos requerirán de ayuda, es verdad, pero su práctica aportará mejoras en su salud física, mental y social. 

En un medio líquido el cuerpo pesa menos y los movimientos requieren de un menor esfuerzo. Los neurólogos suelen prescribir la natación en pacientes con parálisis cerebral, o espásticos, por los efectos relajantes que produce. 

Otra patología en la que los especialistas recomiendan la natación como terapia de rehabilitación es en pacientes operados de la columna o con dolencias de espalda. 

Las personas con obesidad encuentran en la natación un buen comienzo para ejercitarse y de bajar de peso.

Otras disciplinas obligan al cuerpo con sobrepeso a un esfuerzo mucho mayor pudiendo resentirse articulaciones y musculatura. El agua, al disminuir el peso corporal, facilita el ejercicio y ayuda a bajar de peso.

A partir de qué edad se recomienda la natación 

Los médicos pediatras no se ponen de acuerdo sobre el momento adecuado para iniciar al bebé en la práctica de la natación. Aunque sus indicaciones tienen que ver más con cuidar al niño de infecciones o resfriados que con la práctica en sí.

El niño sale de un ambiente acuoso por lo que, conectarlo con el agua es natural desde los primeros días de nacido. Se formó en líquido y el agua lo relaja, contiene y divierte. 

Si los padres no sienten temor y lo acompañan en su disfrute, el bebé no tendrá ningún inconveniente en sumergir su cabeza en el agua. Sin embargo, corresponde saber detectar y respetar sus tiempos de igual manera que los de sus papás. 

Algunos pediatras consideran mejor esperar a los seis meses al menos, en los que su sistema inmunológico está más desarrollado y su motricidad más madura. 

En síntesis, en un ambiente limpio, con la supervisión de un profesional y papás seguros, el niño puede comenzar a realizar ejercicios en el agua en cuanto cuente con la aprobación del pediatra.  

Nadar, al igual que andar, es una de las primeras actividades que se aprenden desde edades tempranas. Si el niño es guiado a practicarla sin presiones ni temores, lo continuará haciendo toda su vida. 

Los adultos mayores, con rodillas, articulaciones o cadera afectadas por la edad, pueden ejercitar su cuerpo sin sufrir dolor. Al mismo tiempo, fortalecen su musculatura, sistema óseo y respiración. 

Por todas estas razones, la natación es considerada un deporte completo para todas las edades. Trabaja la flexibilidad, fortalece la musculatura y mejora la capacidad cardiorrespiratoria. 
Como consecuencia de la amplitud de posibilidades que provee la natación es cada vez más frecuente encontrar piscinas adaptadas a bebés, personas con movilidad reducida o en las residencias para adultos mayores.

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