Poco a poco vamos caminando hacia “la nueva normalidad” y por eso es muy importante cumplir con todas las medidas de seguridad para poder habitar nuevamente espacios públicos. Uno de los elementos más importantes es el uso de mascarilla. En muchos sitios están agotadas, no se consiguen, son caras o de aquellas para usar y tirar, por eso aquí os queremos enseñar a hacer vuestra propia mascarilla.

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Además de reciclar ropa que ya no usáis, podéis elegir vosotros mismos el motivo de vuestra mascarilla, si la queréis negra, blanca a colores o estampada. Por otro lado, si tenéis peques, es muy buena actividad para entreteneros. También podéis hacer varias para regalar a familiares o amigos y aseguraros de que estéis todos protegidos

1. Utiliza telas de algodón o recicla bolsas de celulosa: Coge dos trozos de tela de algodón o una bolsa de las típicas de publicidad que tengas en casa. Las bolsas son buena opción porque llevan celulosa, un material que bloquea más que las telas. Toma como referencia de medida el tamaño de un folio para calcular cuánta tela necesitas. Recortalos de tal modo que se adapten a toda la superficie de tu cara. Una vez realizada la operación, las telas las dejaremos una al lado de la otra sobre la mesa.

2. Papel: A continuación, recorta un trozo de papel de cocina con las mismas medidas que los dos trozos de tela. El papel de cocina se usa por la celulosa.

3. Coloca una pieza encima de la otra: Sobre una porción de tela pones el papel y luego encima la otra tela, como si se tratara de un sándwich.

4. Hacemos tres pliegues: Con los dedos vamos a doblar cuidadosamente la mitad superior de la tela hasta conseguir tres pliegues de 4 cm cada uno aproximadamente. La mitad inferior la dejaremos lisa porque, al final, servirá para cubrirnos la boca y la barbilla.

5. Busca una cuerda o un cordón: Después utilizaremos una cinta que también puede ser un trozo de tela o unos cordones de zapatillas deportivas que tengamos guardadas. Medida: intenta que llegue a 1 metro más o menos.

6. Dobla los extremos laterales: Colocaremos la cinta de tela o el cordón, con forma de U invertida, sobre nuestro ‘sándwich’. Parte de esa U deberá quedar por encima de la tela. Después, dobla hacia dentro los extremos laterales de las telas tratando que la cinta pueda deslizarse, arriba y abajo, sin problema alguno. Esta operación te permitirá ajustar bien la mascarilla en la cara. Podrás respirar bien, no te preocupes.

7. Cose tu mascarilla: Coge con alfileres el dobladillo que acabas de hacer para que no se abran los extremos de las telas. Cose ambos laterales a mano y si puedes hacerlo con una máquina mucho mejor.

8. Prueba el resultado: Como la cinta puede deslizarse, la pasamos por encima de nuestra cabeza y la colocamos a la altura de la nuca. Más tarde, con los dedos, ajustamos la cinta a nuestras orejas como si fueran las varillas de unas gafas. Los dos extremos que quedan sueltos por abajo los atamos por detrás del cuello. Y ya tienes tu mascarilla casera.

Si vas a reutilizar la mascarilla, debes desinfectarla. Debes hervirla durante 30 minutos aproximadamente. También puedes usar productos como agua oxigenada, bicarbonato, vinagre, limón o árbol de té para desinfectarlas, en la lavadora, en un lavado a alta temperatura.

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