Hoy en día envejecer no significa hacerse viejo. La llamada tercera edad se ha convertido en uno de los momentos más productivos de nuestras vidas. Pero para ello tenemos que mantenernos en forma, activos, cuidándonos física y mentalmente, con una buena alimentación y hábitos saludables.

Todos los ayuntamientos, asociaciones, gimnasios público y privados, tratan de mejorar la calidad de vida de la población mayor. Para ello se diseñan programas específicos de gimnasia de mantenimiento y terapias. Te contamos todos los beneficios que estas tienen.

Beneficios de la gimnasia de mantenimiento

Practicar gimnasia de mantenimiento a partir de los 60 tiene las mismas ventajas que hacerlo antes. Sólo que en función de tu estado físico previo te costará ir adaptándote al ritmo. Pero ya verás como enseguida notas mejoría, no solo en tu cuerpo, sino también en tu cabeza. La gimnasia promueve una actitud positiva, se empieza a ver de otra manera las limitaciones que se asocian a la edad.

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Introducir hábitos y actitudes saludables del mundo de la gimnasia en la tercera edad, es lo que se llama gerontogímnasia. Los objetivos y beneficios específicos que se consiguen son:

  • Se favorece el dinamismo con conductas motoras básicas
  • Se estimula de forma regular las capacidades sensoriales: visión, audición, cinestesia…
  • Se ejecutan procesos cognitivos básicos como la memoria, atención, lenguaje…
  • Aumenta la capacidad funcional: el equilibrio, la agilidad, la destreza y la coordinación.
  • Mejora la función cerebral y el sueño. Reduciendo los estados depresivos.
  • Reduce el riesgo de desarrollar alteraciones cardíacas o hipertensión.
  • Beneficia en el tratamiento y prevención de la osteoporosis.

Y como a cualquier edad mejora la percepción de nuestra imagen corporal, lo que a su vez implica que fortalece la autoestima

Tabla para adultos mayores

Esta gimnasia de mantenimiento que te proponemos es variada. Son ejercicios en los que trabajarás la flexibilidad, la fuerza y la capacidad aeróbica. Hazlos a tu ritmo, siendo constante. La regularidad es lo más importante.

  • Realiza rotaciones de todas tus articulaciones, empezando por arriba hasta los tobillos. Cuello, hombros, cintura, cadera, rodillas y tobillos.
  • De pie con las piernas juntas, flexiona el tronco empezando a bajar la cabeza y luego prosigue vértebra por vértebra, hasta llegar donde puedas. Permanece unos segundos y vuelve a la posición inicial. Cuando subas lo último que levantas es la cabeza. Ahora, flexionar las rodillas cuando estés en la posición inicial.
  • Con la espaldas en el suelo, con una esterilla, levanta las dos piernas 90 grados con las rodillas flexionadas. Brazos estirados por detrás de la cabeza. Sube el tronco hasta donde puedas. Repite 10 veces. En la misma posición, lleva una de tus rodillas al pecho y estira. Ahora la otra pierna. Puedes hacer 10 repeticiones con cada pierna. Si ves que no puedes tumbarte en el suelo, puedes empezar a hacer este ejercicio en la cama. 
  • Boca abajo, en el suelo, estira las piernas y pon los brazos por encima de la cabeza. Levanta ahora el brazo izquierdo a la vez que la pierna derecha mientras inspiras. Baja exhalando y repite del otro lado. Es suficiente si lo haces 10 veces.

Para completar esta tabla, que deberás hacer todos los días, puedes hacer una actividad aeróbica como caminar, practicar aquagym, tai-chi, nadar o cualquiera que te apetezca. Echa un vistazo a nuestro directorio y seguro que encuentras actividades de tu agrado.