El amor es de las mejores cosas que puede ocurrirnos. A nuestra salud y a nuestra mente nos beneficia el enamoramiento, nos vuelva más creativos, fortalece el sistema inmunológico, reduce (casi siempre) los niveles de ansiedad, mejoran la presión arterial, funcional como analgésico aliviando el dolor leve, protege de la demencia, y otros beneficios que te detallamos. 

Esto es cuando el enamoramiento es correspondido y establecemos una relación sana, cosa muy diferentes son los efectos del amor tóxico o el desamor, que vienen a causar los efectos contrarios. 

Lo sano del enamoramiento

Estar enamorados es una reacción química, así de sencillo, otra cosa es por qué nos sentimos enamorados, ahí ya entran otros factores. Son los bioneurólogos quienes pueden darnos datos más precisos, más objetivos y reales de los cambios químicos que se producen con el amor:

  • Se reducen los niveles de cortisol, que es la hormona que se libera ante situaciones de estrés. 
  • Se libera mayor cantidad de endorfinas que son el mejor antidepresivo natural que existe. Además mejoran el funcionamiento del sistema inmunológico por lo que, nos hacemos casi inmortales, o al menos eso creemos, al estar enamorados.
  • Se produce un alto nivel de dopamina, sustancia de la felicidad. Solo con pensar en el ser amado se activa el área de recompensa del cerebro. La misma que activa el consumo de drogas o se gana mucho dinero. Aparte se libera oxitocina y norepinefrina, que mejora nuestra memoria.
  • Aumenta la liberación de estrógenos y también de melatonina, lo que nos hace estar objetivamente más guapos. Más embellecimiento de la piel, el cabello y las uñas, además de prevenir el envejecimiento prematuro.
  • Las pupilas se dilatan al ser amado y además sube la temperatura. De esto no hay duda, lo confirman todos los datos científicos y el saber popular.

La antropóloga y experta en biología del amor Helen Fisher ya lo dice: “Dopamina, norepinefrina, serotonina… Somos una fábrica de drogas naturales cuando nos enamoramos”.

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Cuando el amor no tiene efectos tan sanos

Cuando amamos solemos buscar la aprobación de la otra persona, nuestra conducta se dirige a estar con ella. Así que si la otra o el otro no sienten lo mismo el rechazo, la decepción y la frustración pueden provocarnos síntomas y efectos muy diferentes al enamoramiento. 

Nuestro cerebro percibe que se hay obstáculos para la relación, tiene que aumentar aún más la dopamina con lo que los sentimientos se intensifican, la motivación se duplica y al final escuchamos eso de “cuanto más difícil se lo ponen, más se empeña en conseguirlo”. Es un engaño del propio cerebro.

A veces el enamoramiento se toma como algo pasivo, que surge, un estado contra el que no se puede luchar y nos sentimos atrapados en esta emoción. Vemos al otro, otra, como alguien que no nos permite vivir plenamente, perdemos nuestra individualidad, como consecuencia podemos sentimos inseguros sin la aprobación de nuestro “objeto del enamoramiento” sin recaer que el otro, la otra, también tiene sus propios sentimientos que pueden o no ser compartidos. Como decía el poeta el amor no es una acción recíproca por obligación.

Helen Fisher, a la que hemos mencionado con anterioridad, determina distintas fases en el enamoramiento de los humanos, en el que el cerebro pasa por un proceso único, ya que no se experimentan esos cambios en otros momentos de la vida. 

No obstante cuando nos volvemos a enamorar volvemos a pasar por esos mismos pasos…aunque, esperemos que, con algunas actitudes aprendidas.

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