En la temporada de invierno es usual que encontramos desprendimientos de árboles en las ciudades, incluso en nuestros jardines, pero no se puede generalizar sobre las causas de los desplomes y caídas de ramas: “cada árbol es un mundo”, responde el ingeniero forestal Pablo Saavedra. Una de las causas puede ser la propia edad del arbolado, su estado fitosanitario,  e incluso la propia climatología, vientos fuertes, nevadas, etc.

El  denominador común en la caída de arbolado es la de un ejemplar debilitado. Cuando un árbol se encuentra aislado de los demás, y con suficiente espacio para desarrollarse, dispone de un sistema estructural fuerte, copas bien formada y un sistema radicular eficiente, que cumple su función de anclaje aparte de las  funciones de absorción de agua y nutrientes imprescindibles para el desarrollo de la propia planta.

Es cierto que los árboles que están en un entorno natural crecen rodeados de otros ejemplares y compiten entre ellos para llegar más alto y así captar el máximo de luz posible. “La naturaleza es sabia y se protege mutuamente del viento, pero los problemas suelen aparecer cuando se perturba su hábitat natural: incendios forestales, talas de arbolado, incluso bosques enteros, bien para aprovechamientos madereros, expansiones urbanísticas, etc. Esto provoca que los ejemplares queden totalmente desprotegidos”.

La problemática es extrapolable al ámbito urbano, en nuestros parques y  jardines, alineaciones de árboles en nuestras ciudades, donde encontramos arbolado fuera de su ámbito natural, habitualmente con aportes más o menos regulares de agua y nutrientes, y poco espacio entre ellos, por lo que no se encuentran preparados para afrontar las fuerzas mecánicas  que pueden provocar una climatología más o menos fuera de lo normal, como lluvias torrenciales o fuertes ráfagas de viento.

Por ello los árboles más susceptibles de caída y por ende más peligrosos, son los que se encuentran en entornos urbanos, las raíces de un árbol necesitan espacio suficiente para desarrollarse, en la ciudad apenas tiene espacio para desenvolverse, se plantan ejemplares de gran tamaño y demasiado cerca  unos de otros. En una hilera de árboles, solo hay que pensar la  distancia que tendría que existir entre el arbolado para que las raíces se pudieran expandirse en el subsuelo, teniendo en cuenta que el  volumen del vuelo debería ser proporcional al sistema radicular en el suelo, lo que provoca que frecuentemente nos encontremos alcorques reventados por la presión de las propias  raíces.

“Las raíces siempre buscaran agua y nutrientes siguiendo la ley del mínimo esfuerzo, y si se lo estamos proporcionando en superficie, no necesitarán profundizar más para localizarlos. Además a  las raíces les cuesta profundizar porque a mayor profundidad, menos oxígeno encontrarán en el subsuelo, que es otro elemento fundamental para la supervivencia del sistema radical y de la planta, por lo que se generarán raíces más superficiales. Esto provoca que los  árboles sigan creciendo en altura y volumen de copa, mientras que sus raíces son demasiado superficiales. Si además se trata de arbolado de hoja  perenne que  permanece en invierno, como ocurre con pinos, cedros, etc., sobre todo en los días de fuertes vientos y lluvia, oscilaran como si de una gigantesca pantalla se tratase, basculando todo el árbol, por lo que si el sistema radicular no es capaz de compensar esas fuerzas laterales, acabará por producirse el descalce y caída del árbol”, comenta el especialista. Por todo ello, se puede decir que una de las causas más frecuentes para la caída del arbolado urbano, suele ser la falta de un sistema radicular lo suficientemente robusto para sustentar su propio peso.

Además de las distancias de plantación, las plantaciones monoespecíficas  favorecen la aparición de enfermedades y plagas, lo mismo sucede con la longevidad del árbol.  Según muchos autores, en zona urbana se reduce debido a la contaminación entre un   25 y un 30 por ciento a la de un ejemplar en su entorno natural. “Por ello lo más aconsejable sería realizar plantaciones de especies de hoja caduca  y menor porte en zonas de acceso público”, concluye.

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