Para alcanzar un envejecimiento saludable, la alimentación es uno de los pilares fundamentales, junto con el ejercicio diario y una socialización activa.

Es verdad que gracias a los adelantos de la medicina, la esperanza de vida se ha elevado pero ¿cuál es la calidad de vida de esos años? ¿Serán años de sufrimiento o de disfrute?

La respuesta a esos interrogantes depende mucho de nuestras elecciones. Crear una vida de calidad no es algo que se logre hacer de un día para el otro.

La búsqueda de un estilo de vida saludable depende de los hábitos que hayamos desarrollado en nuestros años jóvenes. 

Pero si por falta de información no ha sido así, también corresponde a las generaciones más jóvenes e informadas, bregar por la salud de los adultos mayores de la familia. 

Alcanzar y sostener un envejecimiento saludable depende de varios factores y quizás la manera de pensar y sentir, sea uno de los más sutiles, sí bien primordiales. Pero vayamos a cómo se materializan esos pensamientos a través del estilo de vida. 

Una de las condiciones para llegar a un envejecimiento saludable es proveer al cuerpo de una alimentación saludable. 

El cuidado de un cuerpo anciano es similar al cuidado del cuerpo de un bebé. Es delicado, sus órganos si bien no están en formación, les cuesta regenerarse y el sistema nervioso central, del que depende el funcionamiento equilibrado del resto de los sistemas, está debilitado. 

Alimentación saludable: un arma para fortalecer la salud

Primero debemos ponernos de acuerdo sobre las diferencias entre comida y alimentación saludable. Comer no implica, necesariamente, alimentarse sanamente.

Una alimentación saludable debe ser balanceada, incorporando alimentos que contengan  vitaminas, proteína, minerales, oligoelementos y aminoácidos en las proporciones recomendadas. 

Además, elegir alimentos no procesados o poco procesados, favorece que los nutrientes naturales que contiene ese alimento, no se degraden a través de la cocción o el procesamiento industrial. 

Alimentos no procesados son las verduras, frutas, frutos secos, legumbres, cereales integrales, huevos, especias, hierbas y semillas, o las carnes de crianza ecológica. 

La forma de cocción también es importante y sobre todo para las personas mayores, dado que sus órganos se comienzan a debilitar y no procesan con tanta facilidad los alimentos. Por eso, los fritos o las grasas saturadas deben ser excluídos. 

Un envejecimiento saludable con una alimentación balanceada

La alimentación de la persona adulta debe estar bien equilibrada y acorde a sus necesidades energéticas.  Una alimentación balanceada

  • mejora la calidad de vida 
  • previene enfermedades 
  • mejora el funcionamiento del organismo
  • extiende la vida activa sin medicamentos.

Es importante mantener el peso corporal controlado y así retardar la ocurrencia o progresión de enfermedades relacionadas con una nutrición deficiente o con exceso de algunos de ellos. 

Una dieta equilibrada para una persona mayor debe aportar, a diario, proteínas de alta calidad, carbohidratos, fibra, vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales en proporciones balanceadas:

  • 2 a 3 lácteos descremados
  • 2 porciones de proteína
  • 3 tazas de vegetales
  • 2 piezas de fruta, sin excederse por su gran cantidad de azúcares.
  • frutos secos o palta, proveen ácidos grasos insaturados. 
  • 8 vasos de agua, al menos. No reemplazar por ciertas infusiones que pueden ser diuréticas. 

Es cierto que a determinada edad, pueden existir problemas de masticación o una digestión lenta de los alimentos. De ahí que algunos alimentos deban mejorar su textura o ser reemplazados por otros con las mismas propiedades. 

Las proteínas no solo se encuentran en las carnes. Hay muchos alimentos que las contienen. Las legumbres, por ejemplo, cuentan con proteína y son casi nulas en grasas. Si se combinan con carbohidratos, elevan su valor nutricional.

Las fibras ayudan al proceso digestivo. Se encuentran en los vegetales y en los cereales integrales. Pero no todos los organismos muestran la misma tolerancia a las fibras, por lo que hay que buscar el equilibrio adecuado. 

El sobrepeso y las patologías cardíacas

En las personas mayores es importante observar la circunferencia de cintura para determinar el riesgo a enfermedades cardíacas. 

Considerando que la masa corporal se va reduciendo por la falta de ejercicio, el índice de masa muscular (IMC) adecuado ya no es el mismo que en los tiempos en los que se conservaba la musculatura.

De ahí que sea más importante tomar en cuenta la medida de la cintura, que en las mujeres no debería superar los 88 cm y en los hombres, los 102 cm, para determinar una situación de riesgo. 

Esta medida no está relacionada con la altura de la persona sino con la grasa visceral acumulada y, una manera de reducirla, es a través del ejercicio diario. 

Caminar todos los días es una disciplina muy saludable que también se puede realizar con amigos. Mantener relaciones sociales activas es otra de las recomendaciones que los especialistas recomiendan para alcanzar y sostener una vida saludable. 

Como en todas las áreas de la vida, los buenos hábitos y la perseverancia permiten alcanzar los objetivos. Y si hace frío y no hay quien nos acompañe a caminar, unos ejercicios sencillos realizados en casa todos los días, ayudarán a mejorar la masa muscular perdida. 

Por último, no debe olvidarse que una alimentación equilibrada y saludable no lo hace todo. El que la personas mayores se sientan acompañadas y tenidas en cuenta, ayuda a que sus pensamientos se mantengan positivos y su energía vital no decaiga. 

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